Categorias

¿Dónde está el Flecha?

Estoy preocupado. Y lo que es peor, para que entendáis el origen de mi preocupación, me veo obligado a contaros algo sobre mi vida.

missing

Nunca conocí a mi padre, nos abandonó un año y medio antes de que naciera yo. Se levantó un domingo, se arregló y salió por la puerta de casa diciendo que iba a por el pan, según mi madre dijo esto para despistar, porque si hubiera dicho lo de ir a por tabaco se le hubiera visto el plumero.

Después de su marcha mi madre se preocupó de que en casa no quedara ni el más mínimo vestigio de que por aquí paso Francisco José Escobedo Buendía. Así se llamaba, y a mi me llamarían Junior si el siguiese por aquí.

Y es que el nombre es una de las cuatro cosas que sé de él, las otras tres se las saqué a mi abuela un día que vino un poco borracha del bingo. Me dijo: “Tu padre era un ludópata y un putero… y llevaba un bigote horrible”.

El caso es que uno se va haciendo mayor y saber que tienes por ahí un padre al que no conoces te revuelve los pensamientos cada vez que estás ocioso, así que decidí ponerme a buscarlo con la esperanza de conocerlo algún día y acabar con las interminables sesiones de ciber-terapia a las que me obliga ir mi madre en psiquiatraonline.com.

Flecha y yo pasamos días encerrados pensando cual sería la mejor forma de comenzar hasta que nos dimos cuenta de que lo primero era trazar una hipótesis que nos sirviese para cribar las zonas donde buscarlo. Y no era tarea fácil teniendo en cuenta la escasez de datos de que disponíamos. Pero una tarde, cuando ya casi habíamos desistido, le pedí a Flecha que buscara debajo de mi cama mi edición coleccionista del bestiario de Tolkien porque creía haber visto pasar una criatura de la tierra media en una partida de Counter Strike. Al salir de debajo de la cama, calculó mal y se dio un porrazo tremendo en la cabeza. Y si cuento esto, es porque aunque todavía no lo sepáis, el cerebro del Flecha es como uno de esos radiocassettes que sólo funcionaban si le metías un palillo o le dabas toquecitos.

El golpe activó el hipotálamo del Flecha liberándo una sinapsis, y sus neuronas, que llevaban sin comunicarse desde que explotó Chernobil, empezaron a hablar unas con otras como cotorras. En unos instantes Flecha estaba atando cabos como el mismisimo Grisham de CSI y el nombre del único sitio en el mundo donde un putero, ludópata y bigotudo pudiese encontrarse como en el paraiso salió por sus labios: El sudeste asiático.

Y así llegamos al origen del problema. Después de romper la hucha de la Playstation 4, porque parece que finalmente la 3 aguantará unos añitos, embarqué al Flecha en la aventura de encontrar a mi padre sin más equipaje que un billete de avión en low cost a Tailandia y una mochila llena de Tang.

Le dije que escribiera en el blog las novedades. De esto hace más de dos semanas y aun no se nada de él.

3 comentarios en ¿Dónde está el Flecha?

Deja un comentario